sábado, 18 de octubre de 2014

Comentando “El dios de Darwin” (Sabina Berman, 2014)


 (Presentado en el marco de la 2ª Feria del Libro del ITESM Puebla, el 10 de octubre de 2014)

Cuando Laura Flores me invitó a presentar este libro, adicional a contarme que estaba escrito por Sabina Berman, quien por supuesto es ampliamente reconocida en su ámbito, sólo tuvo que decirme dos palabras: Darwin y dios. En ese momento supe que tenía que leer esta novela, pues, aunque mis alumnos aquí presentes no lo crean, en algún momento pensé en estudiar Biología. Esto fue en secundaria, y como se estarán imaginando, la razón fue Darwin. ¿Se acuerdan? Esa etapa en que nos enseñaron por primera vez sobre Lamarck, Lyell, Mendel, Laughlin, Leakey…

Todavía guardo esos libros de texto (el sueño de Huxley se cumplió). Dos años después de aprender sobre el Gran Ateo, tuve la oportunidad de visitar Westminster y pisar su tumba. Digo pisar, porque prácticamente lo hice por accidente, hasta que me percaté del lugar en donde me encontraba parada y tuve que preguntar a alguno de los guías si la vista no me engañaba y realmente el Asesino de Dios se encontraba enterrado en una iglesia. La respuesta que obtuve, fue exactamente la misma que se narra en la novela. No entraré más en este tema, ni en cómo he acabado en otras disciplinas, más que el tema me sigue apasionando y que lo mismo que le pasó a Tonio y a Karen, me ocurrió a mí también.

Posterior a decir “sí, yo lo quiero presentar”, camino a casa, pensé: “¡En la que me metí! ¡Qué reto! ¿Qué voy a decir? Sobre todo porque no pertenezco ni a la academia de literatura, ni a la de biología, ni a la de filosofía...” Por lo que, quiero tener la prudencia de anunciar que lo que a continuación presento no es más que el punto de vista de una humilde lectora, aficionada.  Lo que estarán pensando, es que lo de menos es leer la novela. Lo difícil es comentarla en diez minutos. Aunque pertinente, porque el objetivo a alcanzar es que todos la lean. Así que, por supuesto, mi deseo es dejarlos “picados” para que comiencen a adentrarse en el mundo de Karen Nieto, la fabulosa protagonista de esta novela.

Siendo congruente con lo que vengo de decir, empezaré por platicarles las coincidencias y curiosidades que encontré en el libro con las áreas a las que actualmente me dedico. En primer lugar, debo confesar que al dar el tema de gestión del cambio siempre empiezo hablando de Darwin. Por supuesto: la adaptación al entorno, la supervivencia del más apto (nacida en el campo de la biología), es aplicable al ámbito de los negocios. Éste y otros más, como la teoría del caos de la física, han sido conceptos rescatados por académicos, consultores y traducidos al mundo de la empresa. Darwin dice: “Mientras más variaciones, mayor será la aptitud de sobrevivir de una especie” (¡qué bendición para nosotros los zurdos!). Casi un siglo después, este concepto se traduciría en una “ventaja competitiva” por uno de los gurús más conocidos del management contemporáneo, Michael Porter.



Ideas que nosotros discutimos en clase como el liderazgo que alguien puede ejercer, son contempladas de igual manera en la obra. Cito una frase en la página 247, que me pareció fuertísima pero muy cierta, cuando Franco menciona: “soy demasiado sensible para ser un líder, pero carne apta para ser un mártir”.  Así también, el aprecio por la diversidad se ve plasmado en esta novela y particularmente, debo decir que una idea que me tocó fibras muy sensibles fue la discusión que se aborda sobre la existencia del altruismo, de la cooperación de las especies para sobrevivir e incluso de una trascendencia de las mismas. Definitivamente deberíamos reflexionar acerca de esta moral natural ¿no creen?

Como segundo punto, deseo exteriorizar que algo que disfruté enormemente fue conocer a los personajes de este libro, no cabe duda que su autora cuenta con un bagaje y experiencia enormes tanto en la novela como en el teatro. Por economía de tiempo no hablaré de todos pero sí de los que me parecieron más significativos.

Por un lado, vale la pena mencionar que éstos son extraordinarios, literalmente. Sobre todo la protagonista. Todos ellos cuentan una cantidad de variaciones fabulosas. Por el otro, los personajes de esta obra tienen tantas aristas como tenemos los seres humanos de carne y hueso, con nuestro lado oscuro y contradicciones.

Un personaje, alrededor de quien gira la historia es Antonio Márquez. Descrito en voces ajenas, encontramos al experto en Darwin, compañero de universidad de nuestra protagonista. Férreo defensor de sus ideas. Consciente de su valor como persona y científico. Con la motivación trascendental que desearía cualquier héroe, descrito por supuesto, por sus amigos y conocidos, una vez que ha muerto.

A Tonio le intentan descifrar otros personajes, empezando por Franco, su pareja. No sé ustedes, pero yo lo imagino increíblemente atractivo. Luego, lo descubrí “peligrosamente” atractivo. Un ser lleno de contradicciones, se pierde en su propio discurso y termina por traicionar varias de las ideas que predica, al igual que lo hace su contrincante, el descarado  y terco polemista John Ford. Un Huxley contemporáneo. Para completar la triada de éstos, se encuentra el padre Sibelius. Enigmático, nos da algunas señales de empatía, es leal, constante y obediente (aunque le pese al final).

Darwin. Qué maravilla. Este libro nos revela a un Charles Darwin más humano, falible, con temores e indecisiones. Un científico que como todos, quiere dar a conocer sus ideas, pero teme a la ceguera de taller y hasta cierto punto se sorprende del lugar que sus palabras encontrarán en la interpretación de los demás. La autora nos acerca a un personaje de quien muchos detalles no nos habían sido revelados. Después de este libro, para mí, éste científico resultó aún más entrañable y admirable de lo que ya había sido en secundaria.

Como la cereza del pastel, dejo a la protagonista al final. Karen Nieto, bióloga, experta en atunes, autista funcional. Esta mujer que es sumamente inteligente, independiente, la antítesis de la dama en crisis que debe ser rescatada. Todo esto, a pesar de que prácticamente toda la novela se encuentra en grave peligro. Rapada, práctica, poco femenina, con una gran capacidad de abstraerse, juzga que la mayor parte de la población se enfoca en asuntos irrelevantes y pierde su tiempo blablableando… Es imposible no quedarse prendado de esta mal interpretada “flautista de los atunes”, que muy calladita, es curiosa y observa la realidad que la rodea sin adornos ni discursos. Ella que en algunos momentos podría ser introvertida, pero cuando es necesario se le quita pues encuentra una gran motivación en el reto. La Doctora Nieto, con la mayor cantidad de variaciones, prueba ser la más apta, la que sobrevive a sus circunstancias.

En un tercer plano, quiero hablar de manera general, sobre lo que significó para mí esta obra. Éste es un texto que “nos mueve el tapete”. Mientras respeta lo descrito por Darwin en su libro “El origen de las especies”, entre otros, Sabina Berman entrelaza a manera de thriller varias historias. Si bien parte de éstas son ficticias, revelan de manera honesta y franca, problemáticas actuales y tocan estigmas que aún nos duelen como lo son la lucha eterna entre oriente y occidente, el poder del discurso religioso, la falsedad de las palabras, con sus discursos e historias construidas a lo largo de tantos años.

En pequeños capítulos y en un lenguaje accesible, la autora, a través de Karen, nos invita a reflexionar, a sorprendernos, a cuestionarnos, a  emocionarnos y a querer saber más. Ciertamente, lo anterior queda al gusto del lector, No obstante, considero que uno de los aspectos más atinados de la obra es que ésta nos compromete a leer más: sobre Darwin, sobre ciencia, sobre la Santa Alianza, sobre filosofía y teología, entre otros.

Finalizaré por confesarles que, a diferencia de muchos, cuando a mí me gusta un libro, me tardo más en leerlo, pues me gusta saborearlo, relacionarlo con otros textos y “chiquiteármelo” al final.  Esto me ocurrió con “El dios de Darwin” en el que me cansé de subir y bajar las escaleras en repetidas ocasiones con el fin de encontrar textos relacionados en los libreros. Regresé, lo confieso, a ese libro de biología que les platicaba al principio, pero también a buscar el “Viaje del Beagle”, y una publicación de Huxley sobre la cultura y la ciencia que pertenecían a mi abuelo  (ambas dentro de una colección de “The Harvard Classics” de 1937, de la editorial P.F. Collier & Son Corporation). Considero que, en el marco de un programa de pasión por la lectura y de una feria del libro, no hay nada mejor que presentar esto: un libro que invita a leer otros libros.

Por último, invito a nuestro auditorio a que lea esta obra. Personalmente sé que estaré deseosa de saber más de Karen, de otras publicaciones y de más descubrimientos pues, como lo dicta el último enunciado de las leyes positivas de Darwin: “Así como la Tierra continuará rodando, así como las formas naturales continuarán variando, así el relato humano igual seguirá ajustándose y explayándose, y de cualquier forma, nunca será perfecto y nunca abarcará la vida entera”.
Gracias.


Ana Lissette Segovia Philip (Presentado en el marco de la 2ª Feria del Libro del ITESM Puebla, el 10 de octubre de 2014)

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