domingo, 19 de octubre de 2014

Repensando la Universidad

Repensando la Universidad
Ana Lissette Segovia Philip

Me parece que a este tema en particular llevo dándole vueltas desde hace tiempo. El que me solicitaran la reflexión ha sido un mero pretexto para escribir lo que vengo sintiendo.

Las instituciones educativas son para mí, una segunda casa (si no es que la primera), en primer lugar, porque llevo treinta de mis treinta y cuatro años estudiando. En segundo lugar, porque soy profesora en una de ellas. En tercer lugar, porque gran parte de mi familia, mi esposo, mi madre, mis abuelos y tíos, en algún punto de sus vidas han fungido como maestros también. Independientemente de que la educación en México es un tema que a todos nos debería preocupar, creo que para los que más estamos involucrados en ella, de una u otra manera, este tema debería ser uno de reflexión continua, cotidiana, primordial.

Hace exactamente tres días, me encontraba platicando con dos entrañables amigas con quienes comentaba los últimos pormenores de mi vida laboral. En algún momento mencioné: “es que sí amo mi trabajo…”. A esto, una de ellas respondió inmediatamente: “¿te gusta tu trabajo o te gusta enseñar (educar)? Porque no es lo mismo”. Definitivamente, me dejó con la boca abierta. Por supuesto que ya no es lo mismo, es claro que el rol del profesor, educador, enseñante, se ha ido desvirtuando. Es cuestión de lógica por lo tanto, concluir que el rol de la universidad también se ha ido desfigurando y perdiendo la esencia con la que ésta fue inicialmente concebida.

Para ser muy honesta, creo que todos hemos perdido la noción de aquello a lo que deberíamos enfocarnos realmente en las universidades. Líderes, administradores, profesores, estudiantes y la sociedad en general ha perdido la perspectiva de lo que es en verdad valioso sobre la misma, de cuál es su naturaleza, función y relevancia. No es de sorprenderse que muchas de las notas rojas en las noticias tengan un vínculo al sector educativo, llámese sindicatos o normalistas, si la educación se ha vuelto un tema político, económico y administrativo muy lejano a su concepción original.

En un afán de sobresalir, de competir con las grandes, de innovar, hemos “comprado” la idea de realizar grandes proyectos y someter a las universidades a certificaciones, rankings nacionales e internacionales, que en ocasiones hacen que se pierda el foco sobre lo más trascendente. Esto último es lo que me preocupa, el que se pierda la trascendencia de las universidades por cumplir con metas cortoplacistas. No he de negar que la estandarización, la evaluación y comparación de buenas prácticas tengan muchas bondades y que éstas deben aplicarse. Sin embargo, las mismas son herramientas al provecho de una misión. Como toda herramienta, éstas se deben adaptar a la naturaleza del que las utiliza y de los fines a alcanzar, siempre analizando la pertinencia y juzgando con prudencia hasta qué punto los resultados obtenidos serán un criterio en la toma de decisiones estratégicas.


Esta trascendencia de la que hablo, se refiere precisamente a la formación de grandes espíritus. Es decir, no sólo se deben formar excelentes profesionistas, sino personas con anhelos, virtudes, capacidad de descubrir, de cambio y de mejora social. Lamentablemente la Universidad sí se ha convertido en un lugar ajeno a esto. Es verdad que en algunos casos sólo se encuentra gente arrogante con mentalidad de selectos o intelectuales dedicados a la agitación social sin provecho, o, lo más triste, simples máquinas empresariales, seguidoras de rankings e indicadores, miopes y tendientes a la falta de identidad. El producto (porque no se le puede llamar de otra manera): profesionistas y técnicos muy especializados, es verdad; pero carentes de cultura, de memoria, de pertenencia y ciudadanía, de criterio, de anhelo por saber más, de valores, de trascendencia. Caray, ¿que se les olvida que, si bien, en las empresas se genera riqueza, en las universidades formamos a las personas que forman esa riqueza y que deciden cómo será el futuro de muchas generaciones?

La Universidad debe retornar a ser uno de los pilares sociales más reconocidos, los profesores dignificados y los estudiantes perfeccionados. Pero para esto hay que repensarla efectivamente. El profesor debe ser un líder en el aula, reconocido no sólo por sus conocimientos técnicos sino por sus valores y virtudes, por su coherencia y congruencia, por lo que siembra en sus alumnos. El estudiante, debe ser educado desde casa para reconocer esta labor y colaborar activamente en ella de manera responsable, no consumista. Asimismo, es el rol de los profesores, hacer conscientes de su potencial de mejora, de su capacidad y obligación de contribución social. Ver a los estudiantes como clientes, discúlpenme, ha sido uno de los más grandes errores de las universidades. Esto ha sido una manifestación tangible de que las entidades educativas siguen objetivos particulares y no el bien común. Con ello se han pasado por alto grandes faltas que más adelante se convierten en problemas sociales.

Triste es la Universidad sin estudiantes. Gris. Alegre, dinámica, cuando llegan los chicos y están viviendo en ella. Sí, viviendo, pues la educación tiene que ser integral, formativa. Bien se dice que “no hay autonomía de los saberes, sino especificidad de cada uno”. El verdadero estudiante deberá saber de su profesión, pero también el impacto que ésta tiene en otras disciplinas, así como deberá pulirse en cuerpo y alma.

Los profesores son un rol a seguir. Me parece que en ocasiones no nos percatamos de lo que “enseñamos” a los jóvenes. Ellos adoptan no sólo (y de hecho en menor medida) lo que decimos en clase, sino lo que hacemos, cómo lo hacemos, nuestros criterios de decisión, nuestro comportamiento y actitudes. Si a los profesores se les ve prestando más atención a una labor administrativa que a su actualización profesional o a su formación como personas, lo más normal será que las personas a su alrededor hagan lo mismo. No olvidemos que los seres humanos aprendemos por imitación. Si de los profesores se aprende la falta de tiempo, la arrogancia, falta de flexibilidad, la carencia de compromiso, la mala actitud e ignorancia, no nos sorprenda que esto se revierta en la sociedad.


En cambio, si en las universidades se respira de nuevo un aire de curiosidad, de emoción por conocer, de respeto y reconocimiento del otro, de apertura y libertad, es muy probable que esto permee en nuestras comunidades. Queremos que los jóvenes participen en actividades y los profesores no lo hacemos, les metemos el inglés hasta por las narices y nos olvidamos del español, les exigimos que practiquen lo que les enseñamos y no les explicamos bien los conceptos, les pedimos que lean y nosotros no nos damos el tiempo de leer y discutir una buena novela sólo por el gusto de hacerlo, les cantamos “mente sana en cuerpo sano”“vive sin drogas” y nosotros no nos cuidamos, solicitamos a sus padres que los eduquen y nosotros no regresamos a casa a hacer lo propio con nuestros hijos. ¡Caramba! No quiero generalizar, y seguramente habrá quienes no caigan en estas incongruencias, pero sí digo que hay que hacer lo propio. Los líderes y administradores deben facilitar las estructuras y modelos de trabajo que hagan esto posible, es su responsabilidad. También debe ser nuestro compromiso ser protagonistas de la historia del retorno a la Universidad.

Termino con una cita de uno de los más grandes pensadores que ha tenido la humanidad, Albert Einstein, que dice: “El aprendizaje es experiencia. Todo lo demás es información.”. La Universidad debe vivirse, experimentarse, ser congruente con lo que proclama y hace. Para información ya tenemos libros, documentos, internet. Generar información no es nuestra misión. Formar personas, educar, sí lo es. Hay que replantearse la Universidad y hay que poner manos a la obra, hay que pensar en grande y anhelarlo para avanzar, por romántico que parezca.

sábado, 18 de octubre de 2014

Comentando “El dios de Darwin” (Sabina Berman, 2014)


 (Presentado en el marco de la 2ª Feria del Libro del ITESM Puebla, el 10 de octubre de 2014)

Cuando Laura Flores me invitó a presentar este libro, adicional a contarme que estaba escrito por Sabina Berman, quien por supuesto es ampliamente reconocida en su ámbito, sólo tuvo que decirme dos palabras: Darwin y dios. En ese momento supe que tenía que leer esta novela, pues, aunque mis alumnos aquí presentes no lo crean, en algún momento pensé en estudiar Biología. Esto fue en secundaria, y como se estarán imaginando, la razón fue Darwin. ¿Se acuerdan? Esa etapa en que nos enseñaron por primera vez sobre Lamarck, Lyell, Mendel, Laughlin, Leakey…

Todavía guardo esos libros de texto (el sueño de Huxley se cumplió). Dos años después de aprender sobre el Gran Ateo, tuve la oportunidad de visitar Westminster y pisar su tumba. Digo pisar, porque prácticamente lo hice por accidente, hasta que me percaté del lugar en donde me encontraba parada y tuve que preguntar a alguno de los guías si la vista no me engañaba y realmente el Asesino de Dios se encontraba enterrado en una iglesia. La respuesta que obtuve, fue exactamente la misma que se narra en la novela. No entraré más en este tema, ni en cómo he acabado en otras disciplinas, más que el tema me sigue apasionando y que lo mismo que le pasó a Tonio y a Karen, me ocurrió a mí también.

Posterior a decir “sí, yo lo quiero presentar”, camino a casa, pensé: “¡En la que me metí! ¡Qué reto! ¿Qué voy a decir? Sobre todo porque no pertenezco ni a la academia de literatura, ni a la de biología, ni a la de filosofía...” Por lo que, quiero tener la prudencia de anunciar que lo que a continuación presento no es más que el punto de vista de una humilde lectora, aficionada.  Lo que estarán pensando, es que lo de menos es leer la novela. Lo difícil es comentarla en diez minutos. Aunque pertinente, porque el objetivo a alcanzar es que todos la lean. Así que, por supuesto, mi deseo es dejarlos “picados” para que comiencen a adentrarse en el mundo de Karen Nieto, la fabulosa protagonista de esta novela.

Siendo congruente con lo que vengo de decir, empezaré por platicarles las coincidencias y curiosidades que encontré en el libro con las áreas a las que actualmente me dedico. En primer lugar, debo confesar que al dar el tema de gestión del cambio siempre empiezo hablando de Darwin. Por supuesto: la adaptación al entorno, la supervivencia del más apto (nacida en el campo de la biología), es aplicable al ámbito de los negocios. Éste y otros más, como la teoría del caos de la física, han sido conceptos rescatados por académicos, consultores y traducidos al mundo de la empresa. Darwin dice: “Mientras más variaciones, mayor será la aptitud de sobrevivir de una especie” (¡qué bendición para nosotros los zurdos!). Casi un siglo después, este concepto se traduciría en una “ventaja competitiva” por uno de los gurús más conocidos del management contemporáneo, Michael Porter.



Ideas que nosotros discutimos en clase como el liderazgo que alguien puede ejercer, son contempladas de igual manera en la obra. Cito una frase en la página 247, que me pareció fuertísima pero muy cierta, cuando Franco menciona: “soy demasiado sensible para ser un líder, pero carne apta para ser un mártir”.  Así también, el aprecio por la diversidad se ve plasmado en esta novela y particularmente, debo decir que una idea que me tocó fibras muy sensibles fue la discusión que se aborda sobre la existencia del altruismo, de la cooperación de las especies para sobrevivir e incluso de una trascendencia de las mismas. Definitivamente deberíamos reflexionar acerca de esta moral natural ¿no creen?

Como segundo punto, deseo exteriorizar que algo que disfruté enormemente fue conocer a los personajes de este libro, no cabe duda que su autora cuenta con un bagaje y experiencia enormes tanto en la novela como en el teatro. Por economía de tiempo no hablaré de todos pero sí de los que me parecieron más significativos.

Por un lado, vale la pena mencionar que éstos son extraordinarios, literalmente. Sobre todo la protagonista. Todos ellos cuentan una cantidad de variaciones fabulosas. Por el otro, los personajes de esta obra tienen tantas aristas como tenemos los seres humanos de carne y hueso, con nuestro lado oscuro y contradicciones.

Un personaje, alrededor de quien gira la historia es Antonio Márquez. Descrito en voces ajenas, encontramos al experto en Darwin, compañero de universidad de nuestra protagonista. Férreo defensor de sus ideas. Consciente de su valor como persona y científico. Con la motivación trascendental que desearía cualquier héroe, descrito por supuesto, por sus amigos y conocidos, una vez que ha muerto.

A Tonio le intentan descifrar otros personajes, empezando por Franco, su pareja. No sé ustedes, pero yo lo imagino increíblemente atractivo. Luego, lo descubrí “peligrosamente” atractivo. Un ser lleno de contradicciones, se pierde en su propio discurso y termina por traicionar varias de las ideas que predica, al igual que lo hace su contrincante, el descarado  y terco polemista John Ford. Un Huxley contemporáneo. Para completar la triada de éstos, se encuentra el padre Sibelius. Enigmático, nos da algunas señales de empatía, es leal, constante y obediente (aunque le pese al final).

Darwin. Qué maravilla. Este libro nos revela a un Charles Darwin más humano, falible, con temores e indecisiones. Un científico que como todos, quiere dar a conocer sus ideas, pero teme a la ceguera de taller y hasta cierto punto se sorprende del lugar que sus palabras encontrarán en la interpretación de los demás. La autora nos acerca a un personaje de quien muchos detalles no nos habían sido revelados. Después de este libro, para mí, éste científico resultó aún más entrañable y admirable de lo que ya había sido en secundaria.

Como la cereza del pastel, dejo a la protagonista al final. Karen Nieto, bióloga, experta en atunes, autista funcional. Esta mujer que es sumamente inteligente, independiente, la antítesis de la dama en crisis que debe ser rescatada. Todo esto, a pesar de que prácticamente toda la novela se encuentra en grave peligro. Rapada, práctica, poco femenina, con una gran capacidad de abstraerse, juzga que la mayor parte de la población se enfoca en asuntos irrelevantes y pierde su tiempo blablableando… Es imposible no quedarse prendado de esta mal interpretada “flautista de los atunes”, que muy calladita, es curiosa y observa la realidad que la rodea sin adornos ni discursos. Ella que en algunos momentos podría ser introvertida, pero cuando es necesario se le quita pues encuentra una gran motivación en el reto. La Doctora Nieto, con la mayor cantidad de variaciones, prueba ser la más apta, la que sobrevive a sus circunstancias.

En un tercer plano, quiero hablar de manera general, sobre lo que significó para mí esta obra. Éste es un texto que “nos mueve el tapete”. Mientras respeta lo descrito por Darwin en su libro “El origen de las especies”, entre otros, Sabina Berman entrelaza a manera de thriller varias historias. Si bien parte de éstas son ficticias, revelan de manera honesta y franca, problemáticas actuales y tocan estigmas que aún nos duelen como lo son la lucha eterna entre oriente y occidente, el poder del discurso religioso, la falsedad de las palabras, con sus discursos e historias construidas a lo largo de tantos años.

En pequeños capítulos y en un lenguaje accesible, la autora, a través de Karen, nos invita a reflexionar, a sorprendernos, a cuestionarnos, a  emocionarnos y a querer saber más. Ciertamente, lo anterior queda al gusto del lector, No obstante, considero que uno de los aspectos más atinados de la obra es que ésta nos compromete a leer más: sobre Darwin, sobre ciencia, sobre la Santa Alianza, sobre filosofía y teología, entre otros.

Finalizaré por confesarles que, a diferencia de muchos, cuando a mí me gusta un libro, me tardo más en leerlo, pues me gusta saborearlo, relacionarlo con otros textos y “chiquiteármelo” al final.  Esto me ocurrió con “El dios de Darwin” en el que me cansé de subir y bajar las escaleras en repetidas ocasiones con el fin de encontrar textos relacionados en los libreros. Regresé, lo confieso, a ese libro de biología que les platicaba al principio, pero también a buscar el “Viaje del Beagle”, y una publicación de Huxley sobre la cultura y la ciencia que pertenecían a mi abuelo  (ambas dentro de una colección de “The Harvard Classics” de 1937, de la editorial P.F. Collier & Son Corporation). Considero que, en el marco de un programa de pasión por la lectura y de una feria del libro, no hay nada mejor que presentar esto: un libro que invita a leer otros libros.

Por último, invito a nuestro auditorio a que lea esta obra. Personalmente sé que estaré deseosa de saber más de Karen, de otras publicaciones y de más descubrimientos pues, como lo dicta el último enunciado de las leyes positivas de Darwin: “Así como la Tierra continuará rodando, así como las formas naturales continuarán variando, así el relato humano igual seguirá ajustándose y explayándose, y de cualquier forma, nunca será perfecto y nunca abarcará la vida entera”.
Gracias.


Ana Lissette Segovia Philip (Presentado en el marco de la 2ª Feria del Libro del ITESM Puebla, el 10 de octubre de 2014)

domingo, 8 de junio de 2014

Aprendizajes del Encuentro Internacional: Innovación y Emprendimiento a la Luz del Contexto Latinoamericano

(Semblanza presentada el día 2 de junio de 2014 en el Tecnológico de Monterrey campus Puebla)

En una economía global con múltiples competidores y  cuyos consumidores son cada vez más demandantes y tienen acceso a los mejores productos a tan solo un click, se ha llegado a la conclusión de que el progreso de un país tiene una relación directa con el emprendimiento de su población. El objetivo de este encuentro ha sido el de compartir todas las buenas prácticas y reflexiones en torno a los esfuerzos que se están realizando en las universidades latinoamericanas para desarrollar la capacidad innovadora y de emprendimiento en sus países.
Después de varios y valiosos ejemplos presentados en este foro, llega el momento de concluir no sin antes resaltar algunos de los puntos sobresalientes en la discusión y trabajo generado como son los que presento a continuación:
El enfoque en emprendimiento es un tema relativamente nuevo en Latinoamérica. Los esfuerzos de fomento al mismo, aunque en algunas instituciones educativas podrían llevar más, en la mayoría datan de cinco a diez años, sobre todo de manera formalizada.  Incluso el término de “emprender” o “emprendedor” ha sido desarrollándose de manera paulatina hacia uno más integral o de ecosistemas, como se platicó en la conferencia magistral.
Los inicios de este esfuerzo por el emprendimiento comenzaron con el fomento a los planes de negocio para formalizarse en incubaciones y posteriormente hablar de una formación emprendedora con transversalidad a lo largo de carreras profesionales e incluso un seguimiento post-incubación o post-graduación.
Las universidades, siendo uno de los actores sociales que tienen mayor impacto en el desarrollo de competencias de profesionistas, en una de las etapas en donde se encuentran más sensibles y vulnerables a las necesidades sociales, pueden y deben vincularse con entidades gubernamentales y empresas del sector privado para crear programas interdisciplinarios y transversales que contribuyan al desarrollo de competencias de emprendimiento que, a su vez, impacten de manera favorable en el entorno económico y social en que se ven involucradas.
Cada vez más sofisticado este proceso, demanda profesionistas, emprendedores y mentores competentes. Por esta razón, se ha enfatizado la formación en competencias de emprendimiento no sólo en las carreras administrativas, sino a lo largo de todo el currículo ofrecido por las universidades. La capacitación de los coaches, mentores, consultores y guías de emprendimiento, de igual manera ha tendido a actualizarse dejando la perspectiva meramente empírica y complementándose con la investigación que se ha hecho al respecto.
Los alumnos asimismo, se forman en un ambiente en el que el impulso a ideas nuevas se encuentra en los pasillos, en la cafetería, en los jardines, en su materia de administración pero también en la de tecnologías de la información. Pueden participar en concursos, start-up weekends, retos de emprendimiento, que antes nunca habían imaginado y en los que, en poco tiempo desarrollan, clarifican y aterrizan ideas creativas e innovadoras. Incluso, se asocian con otros alumnos y profesores para poner en marcha proyectos que hoy en día, generan ingresos, sostienen familias. 
Los esfuerzos, por supuesto no se han quedado únicamente en el aula y la investigación sino que, adquiriendo un rol más activo, las instituciones educativas trabajan también por medio de extensión brindando consultoría mediante los procesos de pre-incubación, incubación de empresas de mediana y alta tecnología, así como intervienen en procesos de mayor desarrollo como la aceleración de empresas y monitoreo de las mismas.
Para que los esfuerzos antes mencionados sigan surtiendo efectos habrá de considerar la importancia de la vinculación con entidades gubernamentales y empresa. Esto ya se empieza a fomentar y necesita promoverse aún más, ya sea a través de la participación o construcción de programas de apoyo a la economía, a través de las distintas cámaras de comercio y otros órganos colegiados, prácticas profesionales, proyectos de vinculación académica-empresarial, infraestructura, capacitación, parques tecnológicos, entre otros. Aquí, la participación de la alta dirección será pieza clave para el éxito y duración de estos vínculos.
Asimismo, se deberán cuidar los principios de  efectividad para que todos los esfuerzos realizados se consoliden en proyectos exitosos, de eficiencia, maximizando los recursos limitados con los que contamos, de relevancia económica, política y social, así como los de utilidad para el público en general  y sostenibilidad global. Para que esto se lleve a cabo, necesitamos medir. Si no medimos, no sabemos, por lo cual, es imperativo diseñar mecanismos de monitoreo y seguimiento a través de indicadores ajustados a objetivos que cumplan con la ya conocida metodología Smart (específicos, mensurables, alcanzables, relevantes y controlables). Éstos pueden ser desde el número de estudiantes participantes en programas de emprendimiento hasta la supervivencia de empresas post-incubación (graduadas) a cinco, diez o más años. La segmentación de públicos y la sistematización de todo el proceso también será de gran importancia para una mayor precisión.
Hoy concluimos que la materia prima la tenemos: un mercado en expansión, conocimientos, investigación, información, vinculación y a la mayoría de los emprendedores en su etapa más sensible y productiva, así como a sus familiares, amigos, socios y competidores. Los retos que se avecinan son grandes: una mayor formalización del proceso, un acercamiento científico al mismo, mayor seguimiento y apoyos;  en particular en las universidades, la revisión de planes de estudios, el espíritu y formación emprendedora de profesores, agregar valor a las propuestas tradicionales, la cultura de cambio, de colaboración, de  trabajo y de tolerancia ante la frustración y el error, la tropicalización, evitando copiar lo que se idea en países anglosajones para que, efectivamente, no sólo sea un esfuerzo latinoamericano sino global. Por último, la internacionalización y sostenimiento de los esfuerzos emprendedores a largo plazo son dos de los grandes pasos a dar, ambiciosos sin duda, pero alcanzables si perseveramos.
La jornada del día de hoy definitivamente ha sido de grandes aprendizajes, de mucha colaboración y es un primer esfuerzo que, como se discutió a lo largo de las distintas intervenciones y en puntos anteriores, deberá repetirse. La vinculación con el resto de la sociedad empieza en las universidades, mientras más entidades académicas participen en este esfuerzo, la colaboración se mostrará más enriquecedora y con mejores resultados. No olvidemos que la mayor parte del mundo que hoy disfrutamos fue ideado o producido en las universidades y las entidades educativas, son las principales difusoras de buenas prácticas, en este caso, de emprendimiento como se ha comprobado el día de hoy.

Referencias:

  1. Modelo de emprendimiento de la Fundación Universitaria de Ciencias de la Salud. Fundación Universitaria de Ciencias de la Salud
  2. La experiencia del Instituto Tecnológico de Costa Rica en el fomento de la actividad emprendedora. Instituto Tecnológico de Costa Rica
  3. National Innovation System of Ecuador: The Perspectives. Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación
  4. Modelo de gestión de estrategias de vinculación para la mejora de la eficiencia en la generación de proyectos de investigación y desarrollo tecnológicos e innovación: Resultados preliminares. Universidad Autónoma de Nuevo León
  5. Monitoreo de la formación emprendedora en la Universidad Continental. Universidad Continental.
  6. El Modelo de trabajo de la Universidad de Belgrano República Argentina. Universidad de Belgrano
  7. Modelo integral para el desarrollo de la actividad emprendedora. Tecnológico de Monterrey, Puebla


domingo, 27 de octubre de 2013

Alfonsina, vestida de mar

 

En este mes se celebra la lucha contra el cáncer de mama. Asimismo, el pasado día 25 de octubre, cumplió su aniversario luctuoso la poetisa Alfonsina Storni  (sí, aquélla en cuya memoria se escribe la melodía de “Alfonsina y el mar” de Ramírez y Luna). De esta  escritora tuve la fortuna de encontrar un compendio de sus poemas hace algunos días. A pesar de haberla leído ya en alguna ocasión, fue un placer leerla un poco más. No cabe duda que los libros, así como la música y ciertas fotografías, marcan nuestra memoria. En fin pues, que no quise que pasara desapercibido siendo tan oportuno a estas fechas, el recordar a esta mujer que rompió paradigmas, padeció esta terrible enfermedad y nos legó su hermosa poesía.




Alfonsina nació en Capriasca, Suiza, en 1892,  pero desde los cuatro años fue llevada a Argentina, país del que adquirió su nacionalidad. Contemporánea, conocida y amiga de autores de la talla de Amado Nervo, Manuel Ugarte, Rubén Darío y Horacio Quiroga entre otros, obtuvo importantes premios literarios que la hicieron conocer ampliamente en todos los países latinoamericanos, destacándose entre sus obras, «Languidez», «El dulce daño» y «La inquietud del rosal». Frecuentó los círculos literarios y dictó conferencias en Buenos Aires y Montevideo; colaboró en las revistas Caras y Caretas, Nosotros, Atlántida, La Nota y en el periódico La Nación. En la década de 1930 viajó a Europa y participó de las reuniones del grupo Signos, donde asistían figuras importantes de las letras como Federico García Lorca y Ramón Gómez de la Serna.  Fue madre soltera, hecho que no era aceptable en su época y uno de los rasgos más característicos de su producción fue un feminismo combativo en la línea que se observa en el poema “Tú me quieres blanca”. En 1935 es diagnosticada con cáncer de mama, del cual fue operada si mucho éxito. Sufriendo varias depresiones, el 25 de octubre de 1938 decide quitarse la vida arrojándose de la escollera del Club Argentino de Mujeres al Mar de la Plata.


De ella transcribo algunos poemas favoritos que espero disfruten.

La caricia perdida

Se me va de los dedos la caricia sin causa,
se me va de los dedos ... En el viento, al rodar,
la caricia que vaga sin destino ni objeto,
la caricia perdida, ¿quién la recogerá?

Pude amar esta noche con piedad infinita,
pude amar al primero que acertara a llegar.
Nadie llega. Están solos los floridos senderos.
La caricia perdida rodará... rodará...

Si en los ojos te besan esta noche, viajero,
si estremece las ramas un dulce suspirar,
si te oprime los dedos una mano pequeña
que te toma y te deja, que te logra y se va,

si no ves esa mano ni la boca que besa,
si es el aire quien teje la ilusión de llamar,
oh, viajero, que tienes como el cielo los ojos,
en el viento fundida ¿me reconocerás?


Nada

El día que te acerques
Vendrán mujeres muchas,
Vendrán morenas bellas
Y vendrán dulces rubias

A disputarte; y ellas
Harán, con donosura;
Tu elogio, por lograrte,
Sin acertar ninguna.
 
Y yo no tendré miedo
De morenas ni rubias
Pues cerraré los ojos
Y te diré- Soy tuya


Oye

Yo seré a tu lado,
silencio, silencio,
perfume, perfume,
no sabré pensar,
no tendré palabras,
no tendré deseos,
sólo sabré amar.

Cuando el agua caiga monótona y triste
buscaré tu pecho para acurrucar
este peso enorme que llevo en el alma
y no sé explicar.

Te pediré entonces tu lástima, amado,
para que mis ojos se den a llorar silenciosamente,
como el agua cae sobre la ciudad.

Y una noche triste, cuando no me quieras,
secaré los ojos y me iré a bogar
por los mares negros que tiene la muerte,
para nunca más.






Fuentes:
STORNI, Alfonsina. Antología poética. Clásicos Losada. Editorial Losada. Buenos Aires, 1953.

jueves, 17 de octubre de 2013

Probar algo nuevo...

Por temor, por flojera o comodidad... ¿por qué no probamos algo nuevo? Un hábito, conocer a otra persona, comer en otro lado u otras cosas. Mucho por ganar y poco por perder ;) Les dejo este video cortito de TED en donde Matt Cuts habla al respecto.

http://www.ted.com/talks/matt_cutts_try_something_new_for_30_days.html

martes, 1 de octubre de 2013

Respeto, congruencia y solidaridad

Una se encuentra de todo en la vida. De todo tipo de personas también. Llegando a cierta plaza comercial con mi mamá para que le aplicaran su quimioterapia, busqué el lugar de discapacitados, el cual normalmente utilizamos pues debemos bajarla con su silla de ruedas, oxígeno, etc. Con desagrado noté que ambos lugares destinados a este uso se encontraban ocupados por vehículos que no tienen el símbolo correspondiente. No obstante, me declaro culpable y reconozco que el vehículo de mi mamá, el cual traigo, tampoco lo tiene. Por esta razón pensé: “es posible que como tú, no hayan ido a la dependencia gubernamental correspondiente a tramitar las placas, así que ni juzgues”.  

En lo que hice mil malabares para bajar a mi madre en la rampa para la silla de ruedas noté que junto a donde me paré había una estructura naranja señalando que estaban haciendo trabajos y unos montones de tierra. Cuando mi madre estuvo en piso vi que los lugares de discapacitados se desocupaban por lo que me apresté a ocupar uno de ellos sin darme cuenta que justo al frente había un agujero enorme (justo entre la estructura naranja y los montones de tierra). Por no pegarle al vehículo que se encontraba saliendo del lugar de discapacitados, en el que por cierto no había discapacitado, caí en dicho agujero quedando atorada.
Lo interesante fue el comportamiento de algunas personas. 



El hombre dueño del vehículo por el cual caí, que no respetó un espacio para personas con capacidades diferentes, se fue sin remordimiento alguno.  Otras chicas que se encontraban tomando café justo enfrente y que vieron toda la travesía continuaron como tales, meras observadoras. En cambio, el personal de la plaza, desde una persona del área administrativa, el guardia de seguridad y algunos albañiles que se encontraban cerca, inmediatamente corrieron en mi auxilio. Entre todos me ayudaron a sacar el vehículo con todo cuidado hasta el punto de dejarlo estacionado en el lugar adecuado, así como intentaron animarme cuando yo me sentía la mujer más estúpida de todo Puebla.


Mucho aprendí en estos veinte minutos. Primero, debo cumplir con la ley si espero que los demás cumplan con ella. En esta semana iré a buscar las placas. Entendí también que quien no tiene principios ni valores, no los tendrá ni en la mejor o en la peor de las circunstancias. Estos valores no se aprenden o adquieren en virtud del dinero o posición económica. Me queda clarísimo que todavía existen caballeros y que muchos (en este caso todos) no usan traje de marca pero sí una mano solidaria y una sonrisa reconfortante. 

domingo, 18 de agosto de 2013

Sobre “Buyology” de Martin Lindstrom


Introducción


El comportamiento del consumidor ha sido una incógnita para las organizaciones durante muchas décadas. Incluso, nosotros mismos, al final de un fabuloso día de compras, es posible que no entendamos las razones por las que hemos adquirido ciertos bienes o solicitado determinados servicios. Es aquí en donde toma relevancia la investigación de Martin Lindstrom, quien con esta publicación nos ha ayudado a entender en mayor medida nuestra toma de decisiones con relación al consumo.

Las encuestas, estudios de tendencias, según la mayoría de estudiosos de la mercadotecnia no han sido suficientes para generar una imagen fidedigna de los consumidores. Por esta razón, Lindstrom le apuesta a la neurología con el fin de demostrar científicamente cómo se comporta nuestro organismo ante la decisión de compra. Si nosotros pensábamos que comprábamos por alguna razón o que elegíamos sin restricciones el restaurante del fin de semana, este libro viene a demostrarnos que esto no es enteramente cierto.

Habiendo sido esta obra un agradable encuentro, lo que planeo a lo largo de este ensayo es comentar de manera, espero no demasiado extensa, todos aquellos puntos que llamaron mi atención y con los que concuerdo, así como aquellos con los que tal vez no difiero pero me gustaría aportar una perspectiva desde mi trinchera. Lo anterior lo realizaré platicando de dos casos en específico, el del tabaquismo y el de la renta de autos, los cuales me ha tocado vivir de manera particularmente intensa en los últimos años y días (respectivamente). Esto permitirá abarcar por lo menos un producto y un servicio, de los cuales se podrá comentar, como mencionaba, los distintos puntos abarcados por el autor y posiblemente relacionándolo con otras fuentes que he considerado pertinente incluir.

 




Desarrollo



De tabaco y algo más…



La obra comienza por relatarnos sobre un tema que a mí me interesa en el lado profesional, pero sobre todo, personal. Se trata del tabaquismo. ¿Por qué algunas personas fuman? ¿Por qué no pueden dejarlo? ¿Qué les llama la atención de los comerciales o imagen que se genera alrededor de este hábito tan nocivo que millones de personas todavía lo consumen?

Según el último informe de la Organización Mundial de la Salud, cada año el tabaco mata aproximadamente a unos seis millones de personas y causa pérdidas económicas valoradas en más de medio billón de dólares (World Health Organization, 2013). Sin embargo, no necesito irme tan lejos. Mi familia ha consumido cigarros desde antes de que yo tuviera memoria. Prácticamente podría decir que durante varios años mi madre fue el sostén de una tabacalera cuya marca de cigarros asegura un suave efecto pero resulta ser todo lo contrario. Mis abuelos, mi tío y mi mamá todos fumaban o fuman. Cincuenta años son los que fielmente mi madre ha fumado, con un solo descanso de seis meses y pese a todas las consecuencias que esto le ha generado.

Aunque pudiera parecer sorprendente lo que halló Lindstrom en sus averiguaciones, personalmente debo decir que me hizo mucho sentido y lo he comprobado en el día a día. El hermano de mi mamá es neurocirujano, conoce perfectamente de lo que habla el autor y fuma. Pese a los cateterismos que le han tenido que realizar y al conocimiento que tiene respecto a los padecimientos que genera, él fuma. Pese a que ambos vieron morir a mi abuelo de enfisema, junto a un tanque de oxígeno, mi madre y su hermano fuman.

¿Biología, sociología o psicología? Comúnmente encontramos esta pregunta en nuestras conversaciones sobre las razones para empezar o continuar fumando. Definitivamente el efecto espejo puede aplicar para empezar a fumar aunque biológicamente no se haya determinado una necesidad de hacer esto. Sociológicamente también podemos decir que la cultura en la que nos vemos más envueltos toma un papel preponderante en el adoptar un hábito bueno o malo. Aunque México no se encuentre entre los países de mayor consumo de tabaco, la realidad es que todavía existe un gran porcentaje de personas que fuman y la cotidianidad no ayuda a mejorar estos aspectos de la calidad de vida (Pizarro, 2013).

La respuesta que obtengo cuando pregunto sobre los orígenes de esta adicción en mi madre son muy similares a las de otras personas: “en ese tiempo no se sabía que era malo” (enorme mentira, por cierto), “todos en casa fumaban”, “en la universidad fumaban”. El efecto espejo del que habla Lindstrom es perfectamente identificable. No obstante, para el mantenimiento de este consumo he identificado varias respuestas: “me siento mal”, “no quiero” (posiblemente la más honesta), “me genera ansiedad”.

Ahora bien, abordando el tema que posiblemente me sea más interesante tocar en este momento, ¿qué pasa entonces con todas las políticas públicas de las que habla el autor en contra del tabaco? Podríamos dividir en dos escenarios esta problemática, aquéllos que están en riesgo de consumir el cigarro por primera vez y caer en el vicio y aquéllos que ya tienen este hábito. Evidentemente se trata de dos públicos distintos por lo cual, si analizáramos las políticas públicas, éstas deberían de tener distintos enfoques para tratar con estos dos grupos ¿cierto?

Según informes de la American Cancer Society y de la World Lung Foundation, en México se consumen alrededor de 371 cigarrillos al año per cápita, cerca del 32% de la población fuma y más del 35% de los profesionales de la salud también tienen este hábito. Estamos hablando de una gran exposición a este vicio, los que no lo hacen, muy probablemente se verán influenciados en determinado momento a probar y  los que ya  fuman probablemente continuarán pues el ambiente en el que se encuentran lo fomenta. Otro dato interesante de este mismo informe es la cantidad de adolecentes de trece a quince años  cuyas personas cercanas fuman y es prácticamente la mitad (The Guardian, 2012).

De esta forma, si con programas y políticas públicas pensamos atacar este mercado, es posible que desde un enfoque preventivo podamos restringir a los fumadores de alguna manera. Según el informe de la OMS citado anteriormente, 2013 muestra que, independientemente de su estructura política o nivel de ingresos, cualquier país puede establecer un programa eficaz de control del tabaco para reducir el consumo del mismo y que más de 2300 millones de personas -un tercio de la población mundial- están hoy protegidas por al menos una de las medidas recomendadas por la misma organización y aplicadas en su más alto grado. Casi mil millones de personas están protegidas por dos o más medidas aplicadas con el máximo rigor (World Health Organization, 2013).

Según este reporte también, la creación de lugares públicos y lugares de trabajo sin humo sigue siendo la medida que más y en mayor grado se ha implementado. Hay 32 países que aprobaron prohibiciones completas del tabaco en todos los lugares de trabajo, lugares públicos y medios de transporte público (World Health Organization, 2013). No obstante, esto puede servir para personas que no han fumado antes pues disminuye los riesgos de que adquieran este hábito, ¿pero qué hay del resto que ya fuma?

En su estudio, Martin Lindstrom concluye que es muy difícil que este tipo de advertencias en los paquetes, las limitaciones de espacios para fumar, etc. tengan un impacto real en fumadores consumados (¿o consumidos?). De hecho, las imágenes de advertencia les hacen desear fumar más. Me imagino que en el análisis neurológico habrá sido muy evidente esta alteración pues de manera lógica uno no concluiría que la imagen de una persona con el rostro demacrado por enfisema hace deseable o antojable cualquier producto. Sin embargo, es absolutamente cierto, he visto en casa esta indiferencia ante tales advertencias. No sólo eso, sino que la advertencia en el paquete la han vivido, la han visto en su propio hogar o la han padecido.

Mi madre fue diagnosticada con cáncer hace diecinueve años, ocasión en que por primera vez le prohibieron terminantemente el cigarro y contrario a toda razón lógica, médica o sentimental (pues en ese momento tenía una hija adolescente), ella siguió fumando. Hace cuatro o cinco años, también estuvo en riesgo su vida debido a las deficiencias pulmonares que más de cuarenta años de mantener este hábito, le habían ocasionado, y siguió fumando. Hace cuatro meses fue nuevamente diagnosticada con cáncer en el pulmón fase IV, ocasionado única y efectivamente por el tabaco. Dependiente de oxígeno las 24 horas, prácticamente sin movilidad y con este padecimiento, aún no deja de fumar. ¿De verdad serán suficientes las políticas públicas de las que habla la OMS y las advertencias en los paquetes de cigarros? La respuesta es obvia.

¿Voluntad política? Puede que la haya, puede que no, pero si no hay voluntad del fumador aferrada a mecanismos eficientes para dejar el cigarro, es poco probable que se combata el problema. Más si compañías como la Philip Morris piensa lanzar un cigarro híper-concentrado como el que se describe en la obra (no lo ubiqué en el mercado, pero vale la pena mencionarlo). Ahora, si recordamos bien los logos, podría ser importante pero, lo que me queda clarísimo es que, si nosotros recordamos en su mayoría los olores y sabores, el olor a cigarro posiblemente genere un sentimiento de comodidad, relajamiento, incluso seguridad a quienes lo consumen.

¿Valdría la pena investigarlo? Por supuesto. ¿Habrá una sola respuesta? Lo dudo. ¿Nos podría ayudar a combatir este problema? Probablemente al principio, pero no deseo ser escéptica pues aunque es muy difícil que esto ocurra yo no tengo una mejor solución (sobre todo después de más de treinta años de convivir con fumadores).

Lo que sí me queda claro es que para entender a estas personas hay que escucharlas. Sus labios podrán decir una cosa, sus conexiones neuronales podrán mostrarnos otra, pero la observación integral de todo es la solución más cercana a una realidad completa. Deberemos entender por qué empezó a fumar, por qué dice que continua, por qué sus neuronas nos indican que lo sigue haciendo y en qué momentos vemos que no puede evitarlo.

 


En ruta…



Me enfocaré ahora a un servicio: la renta de automóviles para pasajeros. Dicen que las cosas pasan por algo. Por esta razón, redactaré una anécdota reciente sobre una muy mala experiencia que tuve con este servicio procurando analizar las áreas de oportunidad que se tuvieron en el proceso.

Resulta que un grupo de académicos y yo nos encontramos en la ciudad de Waterloo, Canadá, tomando un curso de actualización. Al tener el fin de semana libre, decidimos rentar un coche que nos llevara a las cataratas del Niágara, con el objetivo de compartir un tiempo juntos,  economizar en el pasaje y aprovechar al máximo el limitado tiempo para pasear. Habiéndonos puesto de acuerdo, los más valientes del grupo fueron a un local que nos recomendó un compañero que lleva viviendo algún tiempo en esta zona, e hicieron el apartado del vehículo.

La idea era salir el día viernes después de clase (medio día) para verlas con luz y pasear en las cercanías. Cinco fuimos los primeros en ponernos de acuerdo para el primer coche y luego se animaron otros cinco para acompañarnos, por lo cual representantes de cada grupo fuimos a recoger el primer vehículo y a conseguir el segundo para los restantes. Con tanta suerte que en la empresa en donde primero se había logrado apartar el vehículo ya no había más y tuvieron que ir a buscar un segundo en otra. Digo suerte porque, además de haber pagado menos, a ellos no les pasó lo que a nosotros, que estábamos en el primer grupo, con la primera agencia, nos pasó.

El punto es que a quince minutos de llegar a nuestro punto, nosotros que íbamos al frente, empezamos a ver cómo el coche reducía su velocidad paulatinamente hasta que nos tuvimos que orillar. La desaceleración fue tal que después ya no avanzó y nos quedamos dos coches parados en la carretera, con diez mexicanos angustiados y enojados. No tardó en llegar la autoridad quien nos indicó que llamáramos a nuestra grúa (¿cuál?) y que nuestros compañeros (desde este momento conocidos como “los suertudos”), debían moverse o continuar. Al no tener grúa, en absoluto dominio de su oficio, el policía llamó a la suya asegurándonos sobre el peligro que corríamos de permanecer ahí y nuestros compañeros continuaron con su viaje pues no había más que pudieran hacer al respecto.

Vimos pasar alrededor de tres grúas, ninguna para nosotros, hasta que llegó una con Mike (nuestro vocal oficial a partir de ese momento), quien nos trasladó a un lugar más seguro desde el cual nos ayudó a llamar a todos los números de la compañía. Aquí entra todo el tema del comportamiento del consumidor.

De los números que teníamos, por lo menos en tres, nos dejaron colgados varios minutos o incluso se perdía la conexión. Nos comunicaban con personas que no podían resolver el problema (siendo ahora éste el que la grúa que llamó el oficial no era de la compañía, no sabía a dónde movernos, no sabía si nosotros tendríamos que pagar por la avería o por ese servicio, etc. Al ser viernes por la tarde, parecía que todo estaba cerrado y que nadie nos atendería. Llegó un punto en que la única persona que respondió le dio indicaciones de que nos dejara sobre la carretera y que mandarían otra grúa junto con otro taxi para recogernos. Para no extenderme más, pasamos alrededor de cinco o seis horas en un café al lado de la carretera esperando a que alguien recogiera el vehículo o a nosotros, cambiamos de grúas, llegaron taxis que no tenían la capacidad para llevarnos, etc. Una calamidad sobre otra.

Finalmente, fue por nosotros un taxi y bajo la indicación de que dejáramos el vehículo para que lo recogiera otra grúa con las llaves en el tapete dentro del mismo, nos fuimos. Incluso antes vimos la grúa que pasó y se lo llevó sin la menor dubitación. A la una de la mañana nos encontrábamos caminando en el centro de la ciudad, unos siete kilómetros, hacia nuestra residencia y lo que más nos preocupaba era que al día siguiente debíamos ir a la agencia para arreglar todo el embrollo y solicitar nos devolvieran el dinero gastado de nuestros bolsillos para un vehículo que no funcionó, una grúa que nos impusieron pero que no nos aceptaron que tomáramos, muchas y largas llamadas de larga distancia, gasolina, etc.

Al día siguiente fuimos a la agencia en donde, para nuestra sorpresa, no sólo no nos regresaron el dinero gastado sino que un empleado malhumorado nos gritó y regañó diciéndonos que posiblemente el vehículo había sido robado pues en Canadá hay grúas que ven vehículos parados y se los llevan y que ahora éramos responsables del mismo a pesar de haber seguido todas las instrucciones que nos habían dado. Salimos destrozados, angustiados, frustrados y agotados. Debíamos esperar al día lunes para saber qué suerte corríamos.

Todo este relato lo escribo para analizar el segmento y necesidades que debería cubrir un negocio como éstos. ¿Qué no se supone que deberían proteger a su clientela? ¿preocuparse por ellos? ¿responderles en fines de semana? Si estamos hablando de un nicho de mercado en el que los clientes son personas que viajan continuamente, que necesitan que se proteja su seguridad, que se les garantice una atención e instrucciones claras, etc. ¿no debería de haber sido ésta otra experiencia?

Finalmente encontraron su vehículo que obviamente tenían mal rastreado y descubrieron que se trató de una falla mecánica (como si nosotros lo pudiéramos haber descompuesto en 45 minutos). Pero, ¿podríamos decir que se resolvió todo? Las palabras de ellos fueron “esto no se vuelve a repetir”. Por supuesto que no se vuelve a repetir, ninguno de nosotros cinco y del resto de nuestros quince compañeros, jamás se arriesgará a hacer negocios con esta empresa que, por cierto, así se llama en lengua anglosajona. ¿Superstición? Podría haber sido al principio, antes de enterarnos cómo funcionaba la organización en donde como consumidor uno compra y paga todos los seguros habidos y por haber para protegerse en su ruta a alguna ciudad, junta, viaje… Ahora era una realidad que por cierto le generará muy mala fama a la compañía pues no sólo se trataba de un “accidente” o de la falla mecánica, sino de lo que ellos fueron capaces de hacer al respecto, por nosotros sus clientes quienes al final del día, perdimos dinero pues no nos reembolsaron todo, perdimos confianza, estuvimos en riesgo, emocionalmente estuvimos mal unos días y perdimos tiempo (un recurso muy valioso en un viaje corto sobre todo).

Toda esta anécdota la he escrito en este ensayo pues a pesar de lo que Martin Lindstrom nos platica en su obra, sobre cómo las neuronas a veces nos pueden traicionar para consumir un producto, es muy útil. No obstante, también me parece muy útil el saber por qué dejaríamos de consumir un producto o un servicio (sobre todo éste último). Aquí es en donde entra la relación con el consumidor. ¿Hace falta conocerlo? Claro que sí, pero a veces no es necesaria la tecnología, a veces es más útil ser empáticos, escuchar, conocer el contexto en el que se encuentran y resolver sus necesidades, sobre todo las más básicas.

Es curioso, viéndolo en retrospectiva y para comentar al respecto, visité su página de internet en donde irónicamente se jactan de trabajar para ser los mejores, de tener un servicio al cliente excepcional, pero no sólo eso sino que le dan publicidad a un libro en el que se mencionan sus “secretos para el éxito” y el libro habla de la calidad y cómo exceder las expectativas de un cliente (Enterprise, 2013). Si no hubiera sido por la ayuda de otras personas y por nuestro apoyo grupal es posible que esta experiencia hubiera sido todavía más intolerable, pero está de más decir que la compañía no fue un soporte en ningún momento por lo que no importa cuántos electroencefalogramas o tomografías realizaran, es muy improbable que alguno de nosotros o de nuestros conocidos rentemos nuevamente un vehículo con ellos.



Conclusión



Existen muchos temas apasionantes en este libro los cuales merecen un estudio a profundidad. No obstante, no los abarcaré todos sino que prefiero cerrar con un pensamiento que a manera de conclusión me parece más valioso: la importancia de conocer al cliente e interesarse genuinamente por él.

Los avances tecnológicos nos ayudan cada vez más a entrar en contacto con ellos, revisar sus pensamientos hasta en la última célula. Claro está que estas investigaciones hay que seguirlas fomentando pues nos falta mucho por saber. No obstante, no hay que olvidar lo básico. ¿En qué debemos enfocarnos? En la persona, en la dignidad y necesidades prioritarias de la misma. En la regla de oro, tratar a las personas como nos gustaría ser tratado. Para conocer al cliente empecemos por escucharlo, por asumir nuestra responsabilidad y cumplir lo que prometemos, por ser congruentes.

Evidente es que también existe una corresponsabilidad, se debe educar al cliente. El fumador debe conocer los efectos del fumar y no romper las normas ni hacer daño a los demás (por lo menos). Las personas que rentan autos debemos informarnos, leer el contrato y seguir al pie de la letra las instrucciones, cumplir con nuestro compromiso. La información es la clave pero el sentido humano y el interés auténtico por ayudarnos y vivir en sociedad es lo prioritario.



 




Bibliografía





Enterprise. (2013). About us. Recuperado el 15 de julio de 2013, de http://aboutus.enterpriserentacar.ca/

Lindstrom, M. (2008). Buyology. Amazon digital.

Pizarro, V. (31 de mayo de 2013). Ranking de los 10 países más fumadores del mundo. Recuperado el 12 de julio de 2013, de Veo Verde: http://www.veoverde.com/2013/05/top-ten-de-los-paises-mas-fumadores-del-mundo/

Procuraduría Federal del Consumidor. (s.f.). Renta de automóviles. En qué fijarse antes de decidirse. Consumidor.

The Guardian. (23 de marzo de 2012). The tobacco atlas of the world. Recuperado el 12 de julio de 2013, de Mexico: http://www.guardian.co.uk/news/datablog/interactive/2012/mar/23/cigarettes-tobacco-industry-by-country?fb=native

World Health Organization. (2013). Informe OMS sobre la epidemia mundial de tabaquismo, 2013. Recuperado el 15 de julio de 2013, de World Health Organization: http://www.who.int/tobacco/global_report/2013/summary/en/index.html